Las federaciones europeas dieron un nuevo paso contra Gianni Infantino al exigir una investigación independiente sobre el proyecto FIFA Forward Enterprise y advertir que buscarán una alternativa si el presidente de la FIFA pretende continuar en el cargo.
La disputa entre la UEFA y la FIFA entró este jueves en una fase mucho más delicada. Reunidos en Mónaco durante el sorteo de las competiciones europeas de clubes para la temporada 2026-2027, representantes de las federaciones nacionales y miembros europeos del Consejo de la FIFA respaldaron por unanimidad una estrategia para impulsar cambios profundos en la conducción del organismo rector del fútbol mundial.
El detonante vuelve a ser el controvertido proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que buscaba crear una estructura comercial para atraer inversión privada vinculada con los derechos de las competiciones de la FIFA. La propuesta provocó una fuerte reacción en Europa, especialmente porque fue interpretada como un intento de modificar la propiedad y explotación comercial de activos fundamentales del fútbol internacional.
La UEFA había advertido desde finales de julio que no aceptaría que el Mundial fuera tratado como un producto financiero. En un comunicado difundido entonces junto con sus 55 asociaciones nacionales, el organismo rechazó de manera unánime la posibilidad de transferir participaciones de las competiciones de la FIFA a inversores privados y llegó a amenazar con retirar a sus selecciones de torneos internacionales mientras el proyecto siguiera vigente.
La presión europea tuvo efecto. El 31 de julio, la propia FIFA comunicó que la propuesta no seguiría adelante después de reconocer que había generado divisiones que ya no eran compatibles con sus objetivos iniciales. La organización sostuvo que el proyecto pretendía incrementar los recursos destinados al desarrollo del fútbol, particularmente en países con mayores necesidades de inversión.
Sin embargo, para la UEFA el retiro del proyecto no resuelve el problema de fondo. Y es que la discusión dejó de centrarse únicamente en una operación comercial para convertirse en un cuestionamiento a la manera en que se ejerce el poder dentro de la FIFA.
En su nueva declaración, los representantes europeos señalaron que la crisis puso en evidencia, a su juicio, un abuso del poder presidencial y una concentración excesiva de autoridad. Por ello, otorgaron un mandato al presidente de la UEFA y a su administración para utilizar las vías institucionales, políticas y legales disponibles con el objetivo de impulsar una reforma de la estructura de gobierno de la FIFA.
Uno de los principales reclamos es una revisión externa e independiente del FIFA Forward Enterprise. La UEFA considera insuficiente que la propia FIFA investigue el proyecto y posteriormente evalúe su actuación. Su argumento es sencillo: una institución no puede ser al mismo tiempo parte interesada y árbitro de una controversia que afecta directamente a su dirección.
La ofensiva también alcanzó a Infantino personalmente. El comunicado europeo afirma que la confianza necesaria para que continúe al frente de la FIFA se ha deteriorado y sostiene que retirar el proyecto o prometer reformas no basta para recuperarla.
La advertencia adquiere especial relevancia porque Infantino tiene previsto buscar un nuevo mandato en las elecciones de 2027. La UEFA señaló que, si el dirigente suizo decide presentarse nuevamente, trabajará con otras confederaciones para ofrecer a las federaciones miembros una alternativa que represente un cambio institucional.
El escenario, sin embargo, no es de aislamiento absoluto para Infantino. Mientras Europa aumenta la presión, algunas otras regiones mantienen su respaldo al presidente de la FIFA. Reuters reportó este jueves que la Federación de Fútbol de Arabia Saudita expresó públicamente su apoyo al dirigente y valoró que el proyecto de inversión finalmente haya sido retirado.
La pugna, por tanto, tiene todavía varios capítulos por delante. Infantino conserva apoyos importantes dentro del mapa internacional del fútbol, pero enfrenta una oposición europea que ya no parece limitada a una diferencia sobre una propuesta financiera concreta.
Otro punto que la UEFA puso sobre la mesa es el dinero disponible en las arcas de la FIFA. El organismo europeo recordó que la federación internacional cuenta con miles de millones de dólares en reservas y planteó analizar, junto con otras confederaciones, la posibilidad de utilizar responsablemente una parte de esos recursos en beneficio de las asociaciones miembros, sin comprometer la estabilidad financiera.
La pregunta europea es directa: si existen reservas de esa magnitud, ¿por qué era necesario recurrir a inversores externos para incrementar los fondos destinados al desarrollo?
Por ahora, la amenaza de un boicot europeo a las competiciones de la FIFA quedó suspendida de manera provisional. La UEFA explicó que recibió una confirmación escrita de que FIFA Forward Enterprise fue retirado de manera definitiva y que no será presentado nuevamente bajo otra estructura o denominación.
Eso permitió que las selecciones europeas mantengan su participación en las próximas competiciones internacionales, entre ellas los Mundiales femeninos sub-20 y sub-17 y el Mundial masculino sub-17. Pero la suspensión del boicot no significa que la confrontación haya terminado. La propia UEFA dejó claro que su postura continuará bajo revisión.
La situación coloca al fútbol mundial ante una disputa que va mucho más allá de un proyecto de inversión. En el fondo está en juego quién controla las decisiones económicas y deportivas de una de las organizaciones más poderosas del planeta y hasta dónde deben llegar los límites de su presidente.
Por eso el episodio de Mónaco resulta significativo. Europa retiró, por ahora, el arma más drástica —el boicot a las competiciones—, pero a cambio elevó considerablemente la presión política y jurídica sobre la FIFA. La batalla por el futuro de la organización apenas comienza.